Ente de cambio
De presidentes municipales se puede hablar mucho, tanto en un sentido positivo o negativo, se puede ser objetivo, sesgar la opinión o la noticia a favor, o simplemente utilizando el desprestigio para darle a la percepción pública una vía favorable o desfavorable del acontecer. Para el periodista o el medio de comunicación, para quien escribe o edita, para alguna plataforma puede hacerse normal vislumbrar el actuar de estos mismos. Sin embargo quiero decir qué, se puede tener poco o mucho tiempo de experiencia en algún medio para redactar, dar una opinión, o escribir una columna de análisis, realizar notas de humor u ocupar la caricatura política y social como herramienta de alcance publicitario. Se pueden decir verdades o simplemente mentiras que afecten a uno y beneficien a otros, inclusive ocupar la nota de muerte para causar morbo en los lectores.
En éste caso, quiero ocupar este espacio para decir lo que veo en lo poco o mucho que he observado en mi carrera periodística, que a mi poco o mucho entender me parece relevante en el acontecer de algunos presidentes municipales a los que he conocido en este nuevo ciclo tanto en municipios veracruzanos como poblanos.

Me parece y me llama en cierta medida la atención, un presidente del estado vecino de Veracruz, al cuál conozco poco, pero quiero expresarme conscientemente de lo que escribiré en las siguientes líneas.
Ernesto Ruiz Flandes es alcalde de Altotonga, Veracruz. Uno de los municipios de la parte central del este del estado, región y demarcación geográfica marcada y estigmatizada por la delincuencia organizada, el crimen, la corrupción y porqué no decirlo, «el engaño a la ciudadanía gobernada por anteriores alcaldes marcados por la prepotencia y la indiferencia en su trato», tachada por el riesgo para ejercer la profesión periodística, pero creó, con una percepción para cualquier profesión que se ejerza en estos lugares, por muchísimos factores que no es mi punto a tratar en esta ocasión.
También es, un municipio con grandes atractivos turísticos como pancho pozas, con gente trabajadora y de bien en varias de sus comunidades, obligada a permanecer en silencio o coludida por la estrategia política, y de intereses de grupos de toda índole.
Por eso, quiero dar una pequeña perspectiva de lo que hoy está pasando con este presidente municipal que ha cambiado algunos aspectos que le han dado pequeños giros a un entorno municipal marcados por la corrupción y la impunidad, qué, a mi parecer parecen relevantes mencionarlos. El eslogan de la administración 2018-2021 es, “hacer las cosas diferentes”, y creo en este primer año y meses en algunas lo están logrando, la primera que a mi parecer es la mejor, es el trato hacia la ciudadanía que está dando, no solo Ernesto Ruiz Flandes sino el equipo que lo acompaña; no son expertos, ni gente con grandes currículos o maestrías o doctorados cursados en las mejores escuelas del estado de Veracruz o el país, o especialistas en burocracia; son, muchos de ellos gente sencilla y tratable en esencia con puntos negativos o positivos como muchos como personas o seres humanos tenemos, gente que a mi observancia disfruta el servir, no hay caras largas, solo fatiga o cansancio por querer dar un poco más, de lo que se puede dar.
Veo a un alcalde disfrutar y dar el mejor rostro sonriente a toda la ciudadanía, a un servidor que agradece con pequeños gestos la oportunidad brindada por la ciudadanía, que salió a votar por un proyecto que diera el cambio de rumbo, que no se venía dando, que da un trato digno y respetuoso a los ciudadanos de diferentes estratos sociales, no solo en su –miércoles ciudadanos- sino, en cualquier lugar que se le encuentre.
Encuentro a bien, el cambio mínimo gradual en la percepción pública de ser un municipio con menos conflictos de clase delincuencial, pero no quiero caer en el terreno de la insensatez de que sea erradicado. Me atrevo a pensar que atraviesa por un momento de cambios tanto nacionales como estatales que pende quizás de un fino hilo de seda, que en cualquier momento del tiempo pueda cambiar. Más sin embargo veo, «el grano que se está poniendo desde la presidencia de este municipio» es, sin duda inercia del trabajo conjunto entre personal y el alcalde.

El triunfo obtenido por Ernesto Ruiz Flandes en las pasadas elecciones con el partido movimiento ciudadano, es fruto también de la idea de buscar «cambiar la moral de desánimo de su ciudadanía«, frustrada por no conseguir un municipio en paz, con progreso, que aún hace falta, desde luego. En éste sentido, hoy a más de un año con las circunstancias nacionales y estatales en materia económica, con las limitantes de diversa índole, Altotonga quizás, pueda dar una cara y rostro diferente, no solo a sus ciudadanos sino a sus visitantes.
Como ente de divulgación puedo expresar que Ernesto Ruiz Flandes respeta y estima a periodistas, y entiende la labor de reporteros, foto-reporteros, corresponsales, y medios de comunicación regional; a la prensa alternativa de las redes y plataformas digitales, dónde en este momento tiene un peso más significativo que en el pasado. Porqué me atrevo a decirlo, porqué es, de los «pocos alcaldes que han logrado tener una relación amistosa, sensible y alegre, pero de respeto con todos ellos» y, porque no he escuchado puntos negativos de compañeros de pluma.

En Altotonga se han dado las actividades generadas gustosamente, no mismo es la feria de la garnacha, que la proxima del mes de mayo o los domingos de baile en el quiosco. La gente ha compartido lo poco o mucho sin quejarse de él. Es, él alcalde al que he notado compartir sin pena lo que degusta frente del ciudadano, alimentos de lo cuál, no le duele pagarles la mercancía a comerciantes para compartirla con los ciudadanos los días miércoles para hacer un poco más grata la espera.
Lo único de lo que se le podría tachar a Ernesto Ruiz Flandes es, «dar de más o no ser tajante», la prepotencia y la fantochería no tienen registro en su actuar, según lo que observo. Aún falta un trayecto amplio y considerable en esta administración que ha dado algunos giros de timón, que valdrán la pena reconocerse. En está primera etapa de mi perspectiva, quiero culminar con estas palabras, Ernesto Ruiz Flandes es «ejemplo de que con poco se comparte y con mucho no se niega«. Ésto refiriéndome a muchos de los municipios y alcaldes, en dónde niegan la audiencia o sobrellevan el tiempo.
La siguiente parte: «Finanzas Sanas».



