Por: Cristofer Castell.
En un lugar no muy légano al nuestro, se escucha una puerta que se abre despacito, muy Despacito, con su rechinar se escucha aquel recinto, una luz casi en penumbra, deja ver el rostro de una mujer que camina de puntitas, envuelta en un velo azulado, que a esas horas de la noche perece tan oscuro que le da la sensación de sombra, en el instante la mujer le recorre una sensación de e incertidumbre que le también rodea su rostro a tal grado que le parece casi morderse la dentadura, sus ojos solo reflejan desconfianza, inseguridad, todo su alrededor gira en su mente demasiado rápido, sus tacones hacen eco en aquel lugar, disponiéndose a seguir al paso del inmobiliario del santuario, dirige su atención a la zona alta del recinto, para enseguida dirigir su mirada hacia la parte superior de su horizonte, donde sus ojos topan con una imagen una silueta en la oscuridad de aquel espacio que la hace sentir pequeña, la luz de las pocas velas le dan la ambientación de transportase a otras épocas, en su mente de esta mujer pasan algunas ideas, pensamientos, emociones al seguir viendo esta imagen, con una fuerza incalculable e indescriptible aquella mujer levanta la voz y dice -santa Martha hazme diputada, te prometo darte los votos, mis votos de castidad que necesitas para obtener la victoria en el cielo , con una falsa y sarcástica sonrisa a esa misma imagen le pide un milagro- santa Martha si me concedes este milagro te prometo hacer todo lo que me pidas en el congreso parroquial.
Hincada frente a santa Martha, esa misma mujer de cabellera larga, y marcas que dejan ver su edad, y el velo corto que solo deja ver su ojos, mira fervientemente esa imagen ,en ese instante se posiciona frente a su cabeza , una luz resplandeciente , casi angelical que coloca junto a la frente de su fiel creyente, su mano y le dice- hija mía aunque me pidas lo que voz te he escuchado no está en mis manos, ese milagro esta en las tuyas, solo que no has abierto tu corazón a escuchar a las personas, haz dejado pasar lo más importante de tu vida, haz sido arrogante, prepotente y egoísta, haz tratado mal a la gente de tu distrito, te has aprovechado de su inocencia y necesidades , te has aprovechado de lo que has tenido en tus manos, y no les has repartido nada, solo te puedo ayudar a que tú me ayudes. Y te concederé todo lo que me pidas.
Con aquellas palabras esta mujer queda atónita, un nudo en su garganta recorre todo su cuerpo, su sistema nervioso central y periférico quedan perplejos al escuchar aquellas palabras. Sus lágrimas en sus ojos mojan la totalidad de su rostro al saber que su camino no será nada fácil.
No encuentra consuelo en nada, porque en cada instante de ese momento le vienen recuerdos de todos aquellos a los que en algún momento les brindo humillaciones y desprecios.
La mujer se da la vuelta y voltea la mirada hacia la puerta de aquel lugar, desanimada por lo que ha escuchado cuelga los hombros y recubre en su totalidad su rostro para no ser reconocida al salir. En ese instante cuando da el último paso hacia la calle un hombre entra dejando en esa entrada a sus asistentes, escondido tras una capucha y casi enmascarado se dispone a recorrer el mismos paso de aquella mujer que entro primero, seguro va aquel hombre hacia dónde se dispone de rodillas a esa misma imagen, con un rostro pensativo, analítico, prosigue su pensamiento de discurso, analizando lo que va decir y pedirle a esta misma imagen; cuando de repente aquel hombre pareciera tomo una decisión instantánea casi sin pensar, dice- san Martha ayúdame con estos próximos puntos: primero ayúdame a liberar mis cuentas, que san moreno tiene atoradas en su congreso clerical, aquel hombre seguro de lo que pedía se dispone de sopetón a pedirle las demás peticiones en tono de negocio comercial a esta imagen, como si hablara con una igual, con un tono exigente y muy altanero, le pide a santa Martha lo siga escuchando como hasta ese momento -este es mi segundo punto santa Martha ayúdame hacerle pensar a mi rival que ella es la ungida, tercer punto, ayúdame santa Martha a retornar la presidencia de mi municipio por que las cosas no están bien , pero no te voy engañar a ti que todo lo sabes, se me olvidaron trecientas millones de razones por las que tengo que regresar, por ultimo santa Martha ayúdame hacer prósperos mis negocios en Teziutlán y en la costa. perdón santa Martha, que te abrume con tanta petición pero también quisiera que me ayudaras a que los Teziutecos sigan como hasta ahora bien pende#%&#, para que las cosas se han más fáciles y los más importante te prometo, te prometo te prometo, en verdad darte mis votos de confianza, porque de castidad hace mucho tiempo que los deje, en ese preciso segundo el viento empuja la puerta principal con una fuerza que al entrar, deja a los asistentes tirados sobre el piso, esperando que santa Martha se revele, este hombre se queda estupefacto porque una luz naranja rojiza ciega sus ojos de él y los asistentes, se escucha de fondo una voz hueca de penumbra, que dice Carlos, Carlos, Carlos, a quien esperas , y este hombre le responde en un estado de miedo absoluto a esa voz -a santa Martha,- pues ella no va escucharte porque tu haz pedido demás ,y tuviste tu oportunidad en el pasado, le has hecho mucho daño económico a de este lugar, les has mentido, embaucado, timado, estafado tus cuentas las pagaras en el infierno. Haz hecho casas de pésima calidad, las vendes al triple del costo, las obras que has hecho aquí las haz echo para qué se rompan en tres años, por ejemplo tus pavimentos causaron accidentes, haz hecho y te has enriquecido a costa del erario público, así iniciaste tus negocios, yo si se cómo te hiciste del terreno de plaza, a mí no me puedes engañar yo quise que fuera a si tu vida. Por eso Carlos a llegado el momento de que te remidas conmigo.
Aquel hombre asustado y casi en un sueño por estar escuchando esa voz queda sujeto a la columna principal de aquel lugar, tembloroso por lo que ha escuchado entre sueños, se despierta, y casi al instante sale corriendo del lugar dejando a sus asistentes tirados en el piso. Pero momentos en que arranca su camioneta y se va ,en ese instante una mujer se baja de su carro y entra para proseguir con las peticiones a santa Martha, esta mujer solo tiene una petición y le dice- santa Martha ayúdame a quitarme a mis contrincantes y perdóname su ofendo a los de este lugar con mis sueños de ser la presidenta, pero tengo anhelos para hacer de este lugar un lugar mucho más grande, en eso un a luz dorada sale del vitral de aquel lugar y las veladoras se encienden casi por arte de magia, aquel insólito momento, hace que el lugar se encienda y esta mujer reconoce que algo está pasando, en eso, una voz que no se distingue de donde surge dice- hija no me tienes que pedir nada tú tienes tu lugar asegurado, respecto a tus hermanos contrincantes no te preocupes ellos están trabajando desde hace poco, tu campaña empezó hace mucho pero mucho tiempo y ya tienes un trecho recorrido, solo te pido hija no mientas y acepta tus orígenes diles la verdad ,pero sobre todo sigue apoyando a tu familia en la presidencia, apoya a tu prójimo cuando puedas, has caso de sus demandadas acuérdate no hay rival ni gente débil u pequeña.
Esta mujer con una alegría inmensa en el rostro sale de aquel recinto religioso y al otro día comienza a vender sus bienes, sus posiciones y comienza a repartir su riquezas en este lugar a todos por parejo , ganándose los votos de la elección y aun paso de obtener la bendición para ocupar el lado derecho de santa Martha.
Esta historia continuara………………………………………………






